martes, 28 de abril de 2015

RAFAEL ARGULLOL: MIRAR SIN VER

Ahora que vamos a reflexionar sobre la cultura y el hombre, sería interesante que os pararáis a pensar en las palabras de este texto de Rafael Argullol, filósofo español, que se incluye en el artículo "Vida sin cultura", publicado en El País el pasado 6 de marzo de 2015 (http://elpais.com/elpais/2015/03/02/opinion/1425310111_943827.html):

...el hombre actual, reacio al valor de la palabra, confía su conocimiento al poder de la imagen. Esto es indudable, pero, ¿cuál es la calidad de su mirada? ¿Mira auténticamente? A este respecto, puede hacerse un experimento interesante en los museos a los que se accede con móviles y cámaras fotográficas, que son casi todos por la presión del denominado turismo cultural.
Les propongo tres ejemplos de obras maestras sometidas al asedio de dicho turismo: La Gioconda en el Museo del Louvre, El nacimiento de Venus en los Uffizi y La Pietà en la Basílica de San Pedro. No intenten acercarse a las obras con detenimiento porque eso es imposible; apóstense, más bien, a un lado y miren a los que tendrían que mirar. La conclusión es fácil: en su mayoría no miran porque únicamente tienen tiempo de observar, unos segundos, a través de su cámara: de posar para hacerse un selfie. Capturadas las imágenes, los ajetreados cazadores vuelven en tropel a la comitiva que desfila por las galerías. ¿Alguien tiene tiempo de pensar en la ambigua ironía de Leonardo, o en la sensualidad de Botticelli, o en el sereno dramatismo de Miguel Ángel? Es más: ¿alguien piensa que tiene que pensar en tales cosas?
Paradójicamente, nuestra célebre cultura de la imagen alberga una mirada de baja calidad en la que la velocidad del consumo parece proporcionalmente inverso a la captación del sentido. El experimento en los museos, aun con su componente paródico, ilustra bien la orientación presente del acto de mirar: un acto masivo, permanente, que atraviesa fronteras e intimidades, pero, simultáneamente, un acto superficial, amnésico, que apenas proporciona significado al que mira, si este niega las propiedades que exigiría una mirada profunda y que, de alguna manera, se identifican con los que requiere el acto de leer: complejidad, memoria, lentitud, libre elección desde la libertad. Frente a estas propiedades la mirada idolátrica es un vertiginoso consumo de imágenes que se devoran entre sí. Al adicto a esta mirada, al ciego mirón, le ocurre lo que al pseudolector: tampoco está en condiciones de confrontarse con las imágenes creadas a lo largo de milenios, desde una pintura renacentista a una secuencia de Orson Welles: las mira pero no las ve.

Hace escasas semanas  que habéis tenido la oportunidad de admirar las obras que se citan en el artículo. ¿Estáis de acuerdo en que la mirada del visitante en un museo ha perdido calidad y capacidad para entender y disfrutar de la obra de arte? ¿Se ha convertido la visita al museo en un acto consumista y no en un placer de primer orden, en una experiencia que debería cambiarnos, darnos otro punto de vista, ofrecernos una mirada única por ella misma? Intenta dar una opinión razonada de la crítica que hace el autor a las actividades culturales, al visitante de los museos, al turista, al que mira sin ver.

42 comentarios:

  1. Estoy totalmente de acuerdo con la opinión de Rafael Argullol,porque hoy en día preocupa más enseñar donde has estado que disfrutar de ello, la gente prefiere hacer fotos antes que verlo con propios ojos, solo con el fin de que alguien lo vea y diga "que suerte la suya está alli".No saben apreciar lo que tienen delante y es porque viven para la sociedad, para demostar que ellos tienen/hacen cosas que otros no. Esto es culpa de la tecnología y de esta sociedad que actúa como borregos.

    ResponderEliminar
  2. Con respecto a este comentario, estoy de acuerdo con lo que dice Rafael Argullol ya que como hemos podido observar durante nuestro viaje a Italia que en los museos los visitantes no se detienen a admirar las obras de arte o bien por la ignorancia de no saber la importancia que tiene cada una de ellas en el arte de nuestra sociedad, o por la sencilla razón de mostrar que han estado allí mediante fotografías, con la intención de crear algún tipo de envidia, y no se detienen a admirar las obras de arte como debe ser, apreciando cada detalle.

    ResponderEliminar
  3. Estoy en total de acuerdo con las palabras de Rafael Argullol, ya que es cierto que ya no se aprecia la calidad de los cuadros como antes se hacía. Hoy en día la gente está mas pendiente del movil que de lo que nos rodea, y esto se refleja en las palabras del señor Rafael. En mi opinión, los jóvenes si no estan obligados a ir a un museo por una salida de instituto no lo harían por su propia cuenta y en cambio la gente más mayor no muestra esa "ignorancia" como los jóvenes y va a los museos a admirar las obras de los conocidos autores, a apreciar que es lo que el autor quiere expresar con ello. Así pues no se puede hacer nada al respecto, porque mientras siga la moda de hacerse fotos y no apreciar la imagen real llegará un momento en el que la gente deje de ir a los museos.

    ResponderEliminar
  4. Hace solo tres semanas que nosotros éramos los turistas de los que habla Rafael Argullol, corriendo de un sitio a otro intentando hacer el mayor número de fotos posible.

    Estoy de acuerdo con lo que este filósofo dice y con las dos preguntas planteadas en el ejercicio. Hoy en día cuando se visita una ciudad y en especial un museo, se va a hacer fotos para luego guardarlas y poder decir que lo has visto, pero más de la mitad de la gente que lo visita no tiene estudios en arte por lo que por mucho interés que muestre no será capaz de apreciar lo realmente importante de la obra. En Italia, íbamos de una iglesia a otra, sin detenernos a mirar las grandes obras de arte que teníamos delante y nos parábamos 1 minuto en sitios a los que habría que dedicarles horas e incluso días para conseguir ver y entender.

    Ahora, ir a un museo se ha convertido en algo turístico más que en algo artístico, es puro consumismo, la mayoría de la gente va a los Ufizzi por el hecho de que son famosos y no por propio interés, porque ‘’no se puede’’ ir a Florencia y no a los Ufizzi.

    Cecilia Carmona López 1ºA Bachillerato

    ResponderEliminar
  5. No es lo mismo ver que observar, oír que escuchar, son conceptos y acciones totalmente distintos. Rafael Argullol, argumenta con todo lujo de detalles y pruebas cotidianas, que la cultura está prácticamente desapareciendo, no de los museos, iglesias, anfiteatros, palacios, calles…, sino de las personas.

    Ahora mismo vivimos en un mundo en el que ya no se visitan museos, sino que se fotografían los cuadros de los museos, las personas no se paran a observar detenidamente el trabajo, el mensaje que esconde cada imagen.

    Es cierto, que vivimos en una sociedad en la cual nuestra cultura es muy superficial, sin ir más lejos, somos incapaces de leer entre líneas un poema de Miguel Hernández, en el que no solo está describiendo la ciudad de Nueva York, sino que nos está hablando sobre su orientación homosexual. No vemos, en el cuadro de “Saturno devorando a sus hijos” la ambición, la avaricia que retratan los ojos de Cronos por la inevitable e irreparable sucesión de sus hijos al trono de Dios de Dioses.

    Mi experiencia como turista, ha hecho que me diese cuenta que cuando estaba enfrente del ordenador viendo las fotos de mis viajes, realmente, pocas veces tuve la ocasión de pararme a observar y reflexionar sobre aquella obra de arte. Vivimos más preocupados de fotografiar cada detalle, que al final se nos olvida lo más importante, que es disfrutar cada momento con tus propios ojos y no a través del objetivo de tu cámara.

    En conclusión, la cultura, es la huella que nos ha dejado este mundo y la cual seguimos construyendo cada día a nuestro alrededor, es algo que siempre tendremos al alcance de nuestras manos, pero en estas quedan, el que escuchemos en vez de oír, el leer las palabras ocultas que esconde cada verso de un poema, el reflexionar delante de cada cuadro…
    En definitiva, vivir la cultura.

    Ian Pizarro García 1ºB Bachillerato

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que te quieres referir a Federico García Lorca.

      Eliminar
  6. Tras haber leído este texto, me he dado cuenta que lo que dice Rafael Argullol es totalmente cierto, ya que, hoy en día gran parte de la juventud de nuestra sociedad va a los museos obligados (en la mayoría de los casos) y no para ver los cuadros, sino para hacerse una foto junto a la obra de arte y luego subirla a internet. De este modo la persona seguramente ni se acuerde qué cuadro ha visto y cuál no, no muestra su atención por la obra que tiene delante sino de la foto que se ha hecho en ese museo tan conocido y del que todo el mundo habla.

    Sin embargo, en épocas pasadas esto no era así, ya que las personas iban a los museos para apreciar los cuadros, para ver la historia que escondían detrás y disfrutar con ello.

    Lo que he podido observar durante mi viaje a Italia, es que cuando entrábamos a los museos lo único que se veía era muchísima gente entorno a un cuadro y no para verlo sino para sacarse una foto, y cuando cumplieron su propósito iban a por otro cuadro y así sucesivamente. Esto no sería así, si prohibiesen la entrada de las cámaras y los móviles en los museos.

    Marta Prieto Clemente 1º B Bachillerato

    ResponderEliminar
  7. Rafael Argullol ha descrito muy acertadamente un hecho que se produce en la sociedad contemporánea del consumo y el turismo, como llama, superficial.

    Todas las obras de arte llevan ocultas la presencia de una mente, de una mano, de una idea, de un sentimiento. Desentrañar lo que el autor nos quiere decir con su obra no es fácil, hay que dedicarle tiempo.
    Pero en nuestra sociedad, el tiempo se ha vuelto valioso; las vacaciones, momentos para disfrutar, en los que no cabe la cultura. La cultura se ha vuelto obligatoria, lo que la hace menos interesante para la sociedad moderna. El consumo, sin embargo, solo proporciona placer allí donde se encuentra.
    Este es un problema serio para el cual no parecen tomarse muchas medidas: Se está educando a los niños a dar por hecho la belleza del arte, de considerarlo aburrido. Por medio de la televisión, las series o las películas, y también de lo que ven a su alrededor, aprenden a deshechar la lectura, la música clásica, las pinturas de un museo... Simplemente porque es cultura, y la cultura es aburrida.
    El hecho de que la gente se pare frente al David, se haga un selfie y se vaya, es poner a Miguel Ángel, su trabajo y su pensamiento por debajo de tu persona. Porque vivimos en una sociedad materialista, una sociedad del yo, donde pocas personas se dan cuenta de que detrás de cada persona hay una vida, donde cada uno es su propio protagonista y los demás son personajes secundarios temporales. Si uno se parase a pensar, se daría cuenta de que no eres el centro del mundo, de que todas las personas que tiene a su alrededor han vivido experiencias, han cometido errores, han sufrido y han disfrutado. Si uno se parase a pensar.
    Además, como dice Miguel Terán, intentamos ser superiores enseñando dónde hemos estado, cuando en realidad solo hemos estado allí casi simbólicamente: nuestro cuerpo estaba allí, pero nuestra mente no.
    Como ha dicho Ian, las fotos nos ofrecen poder "librarnos" de entender una obra y seguir disfrutando de nuestra vida y nuestro consumo, porque a partir de ese momento podemos ver esa obra cuando queramos. Pero todo el mundo sabe que ese "cuando queramos" nunca llega si no cambiamos. Estoy en desacuerdo con Jagoda en ese aspecto: la moda la hacemos nosotros. Si queremos cambiarla, primero tenemos que cambiar nosotros.
    Mi conclusión respecto al tema que critica Rafael Argullol es que este problema, que nos educan desde que somos pequeños, se debe tanto a la sociedad que nos rodea como a nuestro desinterés en dejar atrás la ignorancia. Esto se resolvería si cada uno tomase consciencia de que su presencia en el mundo es apenas intangible, de que personas como tú o como yo, en un determinado momento, tuvieron una idea y el coraje de llevarla a cabo. Eso podría abrirles los ojos a algunas personas, podría hacerles pensar en dedicarle un poco de tiempo a la cultura (hecha por gente que tuvo una idea, y vida y no un nombre y una fecha), que dejaría de ser obligatoria, y no tanto a sí mismos, a disfrutar de la belleza y no usarla para mostrar su superioridad a nadie.

    ResponderEliminar
  8. Estoy de acuerdo con la opinión de Rafael Argullol,ahora ir a museo ya no son como un estudio de cultura,sino un puro consumismo,escuchar la palabra de guia, y hacer fotos,pasar un sitio al otro,no hemos estudiado nada ni dado ningun minuto para apreciar cada detalle,para ver y entender las mensajes de las culturas. con la cultura,nosotros mas interesa la foto se saca bien o no que apreciando la cultura.

    ResponderEliminar
  9. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  10. Es evidente que la gente joven, pongamos que hasta los 45 años, vamos con la idea previa de hacernos una foto, un selfie, con las obras importantes del museo. Pero, no creo que sea tan malo.
    Desde luego que esto es algo que hemos empezado a hacer desde hace relativamente poco pero en vez de ver la parte negativa que sería que miramos sin ver, ¿porque no le sacamos la parte positva?
    Desde hace muchos años, han existido grupos de música y la gente iba a sus conciertos a verlos y si podían se hacían fotos con los cantantes y músicos, pero la gente no iba a los museos para hacerse fotos con las obras. Ahora sí.
    Actualmente, lo de los conciertos no ha cambiado, la gente sigue yendo a verlos y también van con el afán de quererse hacer una foto con un cantante o un músico famoso para después presumir mientras enseña la foto y decir 'mira yo estuve con...' y tener constancia de ello. Y lo mismo pasa ahora con las obras de arte. Creo que hasta hemos evolucionado, ya que si antes la gente no se hacía fotos con las obras, ahora sí, para simplemente lo mismo que con lo de los cantantes. Eso quiere decir que de alguna manera, los jóvenes estamos empezando a darnos cuenta de que a lo mejor el arte también es importante.
    En conclusión, creo que hemos cambiado de tiempos y en vez de ver lo negativo de las tecnologías podríamos pensar en ver lo bueno y a lo mejor está surgiendo una nueva forma de interpretar el arte.

    ResponderEliminar
  11. En primer lugar debo decir que yo no estuve en Italia este año, porque no me apetecía hacer el viaje de fin de curso, pero puedo entender perfectamente lo que escribe este filósofo y me parece que tiene razón en cuanto al consumismo de los turistas que ya no muestran ningún interés o aprecio en las obras de grandes artistas del Renacimiento, sino en utilizarlas como forma de escapar de la aburrida rutina diaria de la que la mayoría de los ciudadanos se ven atrapados todos los días y aprovechar para olvidar y relajarse llendo de vacaciones a otros países y disfrutando de los lugares que ofrecen, eso sí, sin tener el menor aprecio o respeto a su simbolismo cultural o social. Esto lo digo porque la última vez que estuve en Italia con mi familia pude ver como este obsesivo consumismo se expresaba en las actitudes de los turistas que iban con nosotros (no estoy seguro si el consumismo también me afectó, pero solo digamos que el pasado es el pasado), empeñados en hacer fotos de sí mismos con los edificios o con las esculturas y lo cierto es que algunos de ellos ni sabían porque estaba esa cosa ahí, o para que fue creada o simplemente porque no está ahí.
    Otra cosa que me llama la atención es que cuando se trata de viajar o ver mundo en el período de las vacaciones, los turistas siempre eligen los lugares más bonitos como Italia, Francia o Alemania; nunca se paran a pensar en otros lugares que también se encuentran en el mundo como Bosnia-Herzegovina, Egipto o Brasil, en donde estoy seguro que también abunda mucha cultura y formas de arte diversas pero el paisaje no se puede decir que sea muy accesible, otro ejemplo del poder del consumismo en la actividad del turismo.
    Sin embargo, también hay que tener en cuenta que también hay muchas formas de evitar la explotación del arte como actividad relajante y no como actividad sentimental, por ejemplo, yo creo que si ponen guías de viajes en todos los museos de arte de Europa que sepan explicar de forma educada y detallada la historia de las obras de arte, sus artistas, sus emociones y su impacto cultural; la gente seguramente estaría dispuesta a prestar más atención en la obra y no en la cámara, y en cuanto a los selfies y los videos que cuelgan en las webs, bueno, yo creo que no hay nada que un cártel de “No se permite hacer fotos” colgado en la puerta del museo que no pueda arreglar.

    José Yela Porta 1A Bachillerato

    ResponderEliminar
  12. La idea principal obtenida tras haber leído este comentario de Rafael Argullol sobre nuestro conocimiento a través de las imágenes, es que en la actualidad, las personas le dan más importancia a hacerse un selfie con la obra de arte que a la obra en sí misma. De hecho, mi experiencia en Roma ha sido, respecto a este tema, bastante mala porque la gente se paraba en medio del museo para hacerse no uno ni dos sino cinco selfies con la misma obra de arte por el mero hecho de que no le gustaba como salía. En conclusión, creo que las nuevas tecnologías nos abren muchas puertas pero hay que saber emplearlas en su debido modo, es decir en los museos no se está permitido hacer fotografías, por la simple razón de que la foto con la obra de arte cobra más importancia que la obra. Por lo tanto sales del museo sin apenas haber disfrutado de esa obra.

    Virginia Arroyo Agüero 1ºB

    ResponderEliminar
  13. Después de leer el articulo llego a una conclusión, la humanidad no sabe disfrutar de lo que tiene. Argullol tiene toda la razón, cuando uno va a un museo se preocupa más de hacerse una foto con la obra de arte más famosa, de forma que todo el mundo pueda saber que ha estado allí. Y me confieso como primer pecador de este problema, porque, quien no se puede resistir a inmortalizarse con el David de Miguel Ángel, o a perpetuarse con los nenúfares de Monet, de forma que en un futuro pueda decir: "Yo estuve allí". No obstante creo que hay tiempo para todo, en tomarme una foto puedo tardar unos segundos, lo justo para que me sobre tiempo para observar, y pensar en la obra.

    Este problema creo que viene dado porque la humanidad tiene de todo, y para ver un cuadro no necesita viajar miles de kilómetros le basta con meterse en internet, asique, en el momento en el que llega y se planta delante de la La Gioconda piensa, : "Si, esto es muy bonito, pero estoy cansado después de haber andando durante todo el día. Me hago la foto y ya mirare en internet el significado de la obra". Y no digo que este mal que las obras puedan exhibirse por internet, todo lo contrario, todo el mundo tendría que tener acceso ilimitado a la cultura y al arte a gozarlo y a quedarse pasmado cuando lo vean, pero el mundo debería de aprender algo cada vez que observa una obra. Como dijo Aristóteles: "El género humano tiene, para saber conducirse, el arte y el razonamiento".

    Alejandro Comino López 1ºB

    ResponderEliminar
  14. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  15. Considero que Argullol acierta completamente en lo que respecta a la sociedad actual. Hoy en día, y como he podido comprobar en Italia, una parte de los visitantes a museos o van obligados, o van para presumir de haber estado junto al cuadro más famoso o escultura más famosa.
    Pero estoy en desacuerdo con el artículo cuando Argullol argumenta que la gente va para "mirar" y no observar. Yo considero (y me incluyo) que muchas personas van a museos sin tener una menor idea de qué van a ver, pero una vez que estás delante de la obra de arte, como por ejemplo El David de Miguel Ángel, por poca idea que tengas de ese artista o de la obra, te quedas pasmado, y aunque luego te vayas a hacer un "selfie" o a presumir de que has estado en ese museo, en el fondo, has aprendido algo, y la idea que tenías sobre el arte ha cambiado, y probablemente a mejor.
    Guillermo Sánchez Martínez 1º B

    ResponderEliminar
  16. Estoy totalmente de acuerdo con lo que Rafael Argullol plantea, a la hora de ir a un museo una exposición o simplemente ir a visitar un sitio al aire libre nos paramos más a tomar fotos de todo aquello que a disfrutar realmente de lo que tenemos delante.
    Yo personalmente soy de esas personas que suelen tomar fotos de todo por el simple hecho de tener un recuerdo más de un sitio al que he ido o por el que he pasado y me ha llamado la atención.

    Cada vez disfrutamos menos de lo que tenemos delante mirándolo con nuestros propios ojos parandonos a observar cada pequeño detalle que hay tan sólo nos limitamos a sacar una foto sin apenas darnos cuenta de que estamos fotografiando.

    Pero siendo sinceros esto no va a cambiar y con el paso del tiempo supongo que irá a peor ya que cada vez se desarrollan más tecnologías y a la vez acaban siendo más nuevas y todos dispondremos de ellas con lo cual acabáremos mirando el mundo a través de la tecnología y no por nuestros sentidos.

    ResponderEliminar
  17. A mi parecer, yo pienso que el turismo europeo (sobre todo en Italia) ha pasado de ser una actividad poco cultural a convertirse en un elemento más centrado en los beneficios económicos del país, que está descuidando la importancia de sus reliquias más valiosas por querer enseñárselas a los turistas para que puedan llevarse suvenires de los museos para mostrar a sus conocidos y así fomentar más el consumismo.
    Si vas a un museo de historia o a una iglesia románica lo que te encuentras son un montón de personas haciéndose fotos con las esculturas y con los cuadros, y muy pocos prestan atención al guía turístico que nos explica la verdadera historia de los museos y el significado cultural que tienen para cada país.
    José Yela Porta 1A Bachillerato

    ResponderEliminar
  18. Interesante que se nos plantee este tema, porque justo hablamos con Marta (profesora de arte que nos acompañó en el viaje) de algo parecido. Hablábamos como, viendo el David de Miguel Ángel, la gente se hacia selfies con la escultura y se marchaba, no solo ignorando cada detalle de la escultura pero también las demás obras expuestas en la sala. Comentábamos el hecho de que la gente no aprecia las obras de arte por su arte si no por su popularidad. Hemos pasado del “es magnífico” al “yo también he estado aquí”. Es triste pensar que hayan quedado como atracción turística, más que como obras de arte y piezas clave de nuestra historia.
    Me gusta que Argullol marque una distinción entre mirar y ver. He de reconocer que yo muchas veces peco de mirar lo debería ver. Creo que la base para que esto no pase tan a menudo está en la educación. Ha sido gracias a la educación, a los libros que he leído, a los profesores, por los que realmente pude ver, y no mirar, Italia. También es verdad que estás manías son contagiosas, por así decirlo. Cuando todo el mundo está corriendo de aquí para allá, haciendo fotos para restregárselas a sus amigos y familiares, es difícil apreciar lo que te rodea. Se me vienen a la mente escenas en el Vaticano. Cecilia y yo llegamos a la sala donde está “La escuela de Atenas” (pintura en la que yo tenía especial interés ya que la habíamos comentado en filosofía con Juan Jesús). Había tanta gente que era imposible admirarla en toda su grandeza. Todos queriendo una foto, todos mirando, todos con cara de aburridos escuchando la audio guía, todos arrebatándonos la oportunidad de poder VER.

    Paula Sáez 1ºBach A

    ResponderEliminar
  19. El autor dice que el hombre es reacio al valor de la palabra y que confía su conocimiento a la imagen. Continúa exponiendo la falta de reflexión y de entendimiento de las imágenes que miramos (y no vemos). Esta reflexión nos da a entender que la sociedad superficial de nuestro tiempo no entiende el mundo que nos rodea, y se encuentra en un mundo engañoso que no logra comprender.
    Acorde con la opinión del autor sobre los turistas en los museos, estoy de acuerdo con él. Opino que el “turismo cultural” en realidad no tiene nada que ver con la cultura. En la mayoría de los casos es un turismo estético. Los destinos turísticos más visitados son aquellos que encontramos más repetidos en nuestra vida; aquellas obras de las que más se habla, las estudiadas en el colegio... Se visitan obras, sitios, edificios.. que son muy famosos en nuestra sociedad pero no se les otorga el valor cultural que se merece. Por ello la gente desea verlos, sacarse un selfie, pero no entenderlos. Ya que aprendemos que entender y disfrutar del arte tiene menos importancia que el mero hecho de haber estado al lado de una famosa obra, cuyo mensaje es irrelevante.

    Merche Díaz-Miguel 1ºBach A

    ResponderEliminar
  20. Buenas tardes,
    Antes de comentar el artículo escrito por Rafael Argullol, haría primero una reflexión sobre la fotografía. La fotografía ha cambiado mucho durante un corto espacio de tiempo, hace muchos años muy poca gente tenía el acceso a una cámara de fotos, tras pasar el tiempo, poco a poco, todos teníamos una cámara, peor o mejor, y desde entonces, a cada sitio que se iba, a cada cosa que se hacía, se le fotografía, y con el boom de los Smartphone, es todavía mayor este efecto, ya que con el móvil (ya ni siquiera teniendo un cámara de fotos como tal), podemos capturar imágenes con una calidad increíble, entonces, se intentan capturar estos momentos, sin darle tanta importancia al fondo, o a que se le hace la foto.

    Como bien ha dicho África, nosotros estuvimos viendo el nacimiento de Venus, yo personalmente me quedé asombrado. Tener una obra de arte a la vista impresiona mucho, intentas hacerte a la idea viendo fotos, o estudiándola, pero no es lo mismo que tenerla enfrente. Yo hice una foto al cuadro, ¿Por qué? Porque quería algo para recordar que he estado en frente de ella, claro que sé que hay mejores imágenes en internet, pero ese recuerdo que me llevo, me hará recordar la magia de Botticelli.

    No puedo hablar como si fuese un crítico de arte, tan solo soy un turista más, no habitúo el ir a museos (lo cual me parece malo por mi parte, ya que se aprende mucho), pero es que esta cultura en la que estamos es consumismo, consumismo de primera mano, no va la gente a apreciar la obra, fuimos, tenías unos minutos tal vez para observarla, porque si no, en una o dos horas que nos daban, no te daba tiempo a ver el museo entero, es una pena la verdad, que no se vea todo lo que llevan detrás, las obras de arte.

    Óscar García Tejedor. 1ºA Bachillerato

    ResponderEliminar
  21. Respecto a la crítica de Argullol, estoy completamente de acuerdo.El tema principal de la crítica es ese "mirar y no ver" que últimamente es más común entre todos nosotros y entre la sociedad en general.

    Ese "mirar" quiere decir ir ver físicamente las cosas sin embargo ese "ver" es observar algo de verdad, enfrasacarse en lo que estas mirando y no sólo en lo que está delante si no en lo que te hace sentir e ir mucho más allá de lo plenamente físico que pueden ver todos.

    Con respecto a los museos y a los cuadros, es cierto que parece que cuánto más monumentos o cuadros se vean, más cultura se tiene o mejor has aprovechado el tiempo, pero en mi opinión es al contrario ya que de esta manera, la de al día ir a 5 museos difirentes y ver más de 500 cuadros al día, no consigues ver más, si no lo opuesto, no ver nada.
    Al final del día no recordamos ni lo que hemos visto, ya que no hemos parado más de 15 minutos delante de un cuadro y por lo tanto, no apreciamos la historia que hay detrás de cada cuadro y que estos intentan contarnos, simplemente recorremos numerosas salas llenas de lienzos que no nos han dicho nada porque no hemos tenido tiempo de parar a contemplarlos ya que estábamos muy ocupados en esa carrera de fotografiar toda la galeria.

    Personalmente en el viaje a Italia fue así, una carrera a contrareloj por el ver el máximo de cosas posibles sin apenas poder disfrutar de ellas, que ya no sabías ni dónde estabas ni que habías visto, simplemente como era Martes teníamos que estar en Florencia, la verdad es una pena, pero volvemos al mismo dilema de siempre, que para la sociedad cúanto más mejor, nos centramos en la cantidad y no en la calidad.

    Celia Rodríguez-Gamazo. 1ºB Bachillerato

    ResponderEliminar
  22. Antes que nada, debo decir que lo que me dispongo a exponer no trata, ni mucho menos, de justificar el comportamiento de los individuos descritos en el artículo de Argullol. Como ya se ha dicho, vivimos en una sociedad consumista y superficial que "mira, pero no ve". Sin embargo, no creo que ésto sea únicamente debido al consumismo, la tecnología, etc. Creo que, detrás de estos, se esconden otras causas, de las que me gustaría resaltar dos.

    La primera sería, por decirlo de alguna manera, la proximidad del arte, la facilidad para encontrarlo. Hoy en día, viajar es algo bastante común y fácil en el primer mundo. En la actualidad, cualquiera con un poco de dinero y de tiempo puede hacer turismo. Con lo cual, creo que esta gente, al haberle resultado fácil el llegar hasta la obra de arte en cuestión, no es capaz de valorarla. Como consecuencia, se hacen la foto, la suben a las redes sociales, y ya está. Y a otra cosa. Es una cuestión de falta de apreciación y, si se me permite, de falta de respeto.

    En segundo lugar, opino que esto se debe a la "presión social". Es decir, cuando alguien viaja, por ejemplo, a Madrid, y, al volver a su ciudad o a su país, cuenta a sus conocidos el viaje, probablemente le dirán: "¿Fuiste al Museo del Prado?" Tal vez, a esa persona (el turista), el arte le interese más bien poco. Con lo cual, si responde que no, que no visitó el Museo del Prado durante su estancia en Madrid, la/las persona/personas que le han preguntado se escandalizará. "Pero, ¡¿cómo que no fuiste al Prado?!" Y será tachado/a de inculto/a e ignorante. Pero, yo me pregunto, ¿es necesario ir a cierto sitio, al museo que sea, aunque realmente no te guste? No todos compartimos los mismos intereses. Posiblemente, esa persona, en su próximo viaje, se trague todo el arte que pueda, aunque se muera de aburrimiento, aunque realmente solo esté ocupando espacio y molestando; aunque solo vaya a hacerse una foto.

    En fin, con ésto, como ya he dicho, no trato de justificar a este colectivo. Solo intento decir que no a todo el mundo le interesa ni le gusta lo mismo, y que cosas como el amor al arte no se pueden inculcar por la fuerza. Lo que sí que me molesta de verdad no es la incultura, sino, como dice Argullol, el no poder apreciar una obra de arte por tener delante a alguien, a quien la obra no le interesa, haciéndose una foto.

    Andrea Sánchez Sánchez 1ºB Bachillerato

    ResponderEliminar
  23. Argullol tiene razón, hemos estado hace un mes en Italia y tenemos más fotos en casa monumento que hemos visitado que los minutos que hemos estado en el mismo lugar. Argullol dice, con mucho sentido, que, la gente ya no va a los museos a disfrutar del arte, sino a presumir posteriormente de que han estado alli.

    Lisardo Guzmán Fernández 1¤B Bachiller

    ResponderEliminar
  24. Argullol tiene razón, hemos estado hace un mes en Italia y tenemos más fotos en casa monumento que hemos visitado que los minutos que hemos estado en el mismo lugar. Argullol dice, con mucho sentido, que, la gente ya no va a los museos a disfrutar del arte, sino a presumir posteriormente de que han estado alli.

    Lisardo Guzmán Fernández 1¤B Bachiller

    ResponderEliminar
  25. Tras haber leído a Rafael Argullol puedo afirmar que estoy de acuerdo con la opinión que expone en este texto.
    Lo que acabo de leer lo he vivido por mí mismo hará un mes o así. Fuimos a visitar la galería de los Uffizi y pude observar este fenómeno en el que incluso participaba yo.
    Como diría el señor Orson Welles, los turistas miraban los cuadros pero no los veían.

    Esto yo creo que es debido a que vemos tantas cosas y nos entran tantas cosas por los ojos que hemos perdido el interés en saber que hay más allá de las imágenes y de lo que vemos. Ya nunca nos paramos a pensar verdaderamente en el sentido de las imágenes y en su significado.
    Además yo creo que esto se convierte en un bucle porque cada vez lo hace más y más gente. E igual que lo hacen una vez lo hacen todas.
    Entonces llegamos a la conclusión de que no atendemos ni prestamos atención a cosas que, por ser consideradas complejas, se pierden en el tiempo.

    Nicolás Fernández Alonso 1º Bachillerato

    ResponderEliminar
  26. Estoy de acuerdo con la idea que se plantea en el texto de Rafael Argullol. Es cierto que muchas personas visitan obras de arte y no prestan toda la atención que merecen, hacen la típica foto y continúan con la siguiente. En mi opinión, no creo que esto sea por un intento de presumir. Es verdad que actualmente las fotos están a la orden del día, sobre todo en las redes sociales, y que parece que si no te haces una foto no has hecho o visto lo mismo que los demás, lo que hace entender ese afán por capturarlo todo en imágenes. Pero bajo mi punto de vista, no creo que este sea el motivo principal por el que no se valoren como se debería las obras de arte, sino por falta de conocimiento. Por ejemplo, una persona que comprende de arquitectura, escultura, pintura… disfrutará mucho más una visita a Italia que cualquier otro que no sepa nada sobre el tema. Con esto no quiero decir que si no sabes de arte no te van a gustar las obras que veas, pero para alguien con más conocimientos es más fácil apreciarlas y comprenderlas.

    Maria Palacios 1ºbach A

    ResponderEliminar
  27. En mi opinión, Rafael Argullol tiene razón en muchos aspectos, pero tampoco justifica muy bien el hecho de por qué es ahora todo como es.
    No puedo imginarme una sociedad en la que la gente se mueva para dmirar la verdadera belleza de una obra de arte. Solo veo la ignorancia del momento, que inevitablemente está causada por diversos motivos. Vivimos en una sociedad en la que solo nos importa aparentar, presumir de lo que tenemos, consumir con el fin de disfrutar, etc.
    Yo en este caso, no pondría como ejemplo Italia, ya que éramos un grupo muy grande de gente, y costaba más pensar en otra cosa que no fuera divertirse con el ambiente que había. Con esto no quiero decir que no hubiera gente que intentara enterarse, pero al paso de los días, cada vez estabamos más cansados y se prestaba menos atención. Como ha defendido Rosalía, ahora estamos educados de manera que la cultura sea definida por los jóvenes como aburrida, por lo tanto tendemos a ignorar la belleza de los cuadros, de la música, y en general, de lo histórico.
    En la educación del momento, a mi parecer, nos intentan meter tanta información, con el fin de ser solo evaluados que, sin poder evitarlo se crea aborrecimiento por la cultura.
    Sin embargo, a pesar de todo, es verdad que ya no nos paramos a mirar, sino a hacer fotos, y con esto no le achaco el problema a la tecnología, la tecnología no es el problema, sino nosotros, que hemos creado la necesidad de mostrar ante la sociedad qué hacemos y dónde estamos en cada momento.
    Es una verdadera lástima.

    ResponderEliminar
  28. la mirada del visitante es algo que cambía pero dependiendo de algunos factores cambia de una forma u otra. La edad es uno de esos factores que que cambia la mirada del visitante, por la simple razón de que no están muy familiarizados con las nuevas tecnologías. No veras a una persona mayor (o si lo ves serían casos especiales) haciendose un selfie con alguna obra, principalmente porque no sabran ni lo que significa el termino ´selfie´. Este tipo de público, sí observa con mas detenimiento las obras y al tener mas conocimineto y sabiduria se plantearan mas cosas, desde mi punto de vista. En el caso de los mas jovenes, por el simple de hecho de estar acostumbrados a la tecnologia, la usa mas inmortalizando momentos sin detenerse a pensar en la obra, pero tambien depende de la personalidad del sujeto. A una persona le puede interesar más o menos, así que no puedo dar una respuesta clara a estas cuestiones porque hay muchas varibles que dependen.

    ResponderEliminar
  29. Estoy totalmente de acuerdo con las ideas de Rafael Argullol. Nuestra forma de ver las cosas se ve afectada por muchisimos factores, ya pueden ser la educación que alguien haya recivido, o la edad (dando por supuesto que a medida que uno e hace mayor va acumulando más experiencia y por lo tanto puede judgar las cosas que ve de diferente manera que cuando alguien fue joven). La visión, a mi parecer, puede ir más allá de lo que nos propondriamos por la visión. ¿Es la visión una forma de entender lo que se vé? ¿Qué diferencia hay entre la visión y la vista? ¿Cuándo vemos algo lo vemos de verdad? ¿O lo vemos sin verlo?
    Entender lo que se ve es una tarea dificil que requiere una base de conocicmiento sobre lo que se ve. Si tu le enseñas una imagen de un átomo a un niño de 4 años, es probable que no sepa lo que sea pero sin embargo si se lo enseñas a un físico o químico, o alguien que ha recibido instrucción sobre el tema, lo mismo te puede explicar muchas cosas sobre el átomo.
    Tomás López Santiago
    1ºBachillerato

    ResponderEliminar
  30. En el proceso de la comunicación debe haber al menos un emisor y un receptor. En un dialogo este proceso es claro, pero como dice el autor del artículo, algunos pseudolectores leen sin comprender y otros acuden a museos sin captar el mensaje del emisor, o sea el artista.
    Si entendemos el arte como el lenguaje creado para hablar con el alma, una visita relámpago a un museo, con exceso de ruido, multitud de flashes y algún que otro empujón no es muy adecuado para que nuestra alma capte el mensaje del autor y surja la comunicación.
    Contemplar una obra de arte debe ser una experiencia íntima, personal, nos debe conmover; pero como dice el autor del artículo, el turista, el consumidor ajetreado, solo observa durante unos segundos y a través de su cámara.
    Estoy de acuerdo con el autor del artículo en que la mirada del visitante ha perdido calidad para entender y disfrutar la obra de arte, en que la visita a un museo es casi un acto consumista y no un placer. Disfrutar de una obra de arte requiere un tiempo de cocción, de preparación para su posterior goce, el problema es que queremos un goce instantáneo y cuando nos aburre buscamos otro rápidamente. Hemos cambiado las visitas a centros culturales por centros comerciales, porque en éstos nos bombardean continuamente con placeres variados pero superficiales.
    Aunque sea una visita relámpago a un museo o un centro cultural, es posible que allí aparezca la chispa que haga que nuestra alma se comunique con la obra del artista y surja la emoción.
    IRENE CALLE HUERTAS 1ºBACH B

    ResponderEliminar
  31. En completo acuerdo con lo que Rafael Agulloll dice. Actualmente en vez de quedarnos con los momentos vividos,con las experiencias,los sentimientos ,mensajes que nos transmiten las obras de arte,iglesias,museos..parece ser que lo importante es quedarse con el papel,con la fotografia.
    Hace apenas un mes éramos nosotros los que íbamos como correcaminos para fotografiar lo maximo posibe en vez de pararnos delante de una obra,una simple calle,una fachada de un edificio y contemplar todo lo que eso conlleva. Y sí, porsupuesto, que la vista cultural se ha convertido en un acto consumista y parece que cuantos más museos,más obras de arte veas, mas culto y listo eres. Pero a veces como dice el refrán ¨lo bueno y breve,dos ves bueno¨ mas vale ver solo una obra y que te llene por completo, que ver cientos de ellas y quedarte vacio por dentro.

    Paula Berlanga 1A bach.

    ResponderEliminar
  32. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  33. Estoy totalmente de acuerdo con Rafael Agulloll. Tenemos la mala costumbre de fotografiar algo que realmente no hemos apreciado detalladamente con la mirada. Como bien dice Agulloll y hemos podido comprobar, una vez nos encontrábamos en los Uffizi delante del nacimiento de Venus, se podía observar como la gente antes de pararse a mirar la obra de arte que tenían delante (y me incluyo) sacaba la cámara o móvil y hacía una foto. Quizá, como han dicho algunos de mis compañeros, sea para presumir o poder decir que has visto ese cuadro o que has estado allí. Tal vez no sea nuestra culpa hacer eso en vez de pararnos a mirar y analizar mas a fondo lo que tenemos delante, tal vez sea el hecho de que no tenemos unos conocimientos sobre ese tema como para poder apreciar su contenido y belleza.

    ResponderEliminar
  34. Personalmente estoy bastante de acuerdo con el autor de este artículo. Creo que los museos están llenos de arte, de historia, de belleza pero desgraciadamente al día de hoy la mayoria de las personas no aprecian esto. Como ya dice el autor muchas veces pasamos por un cuadro, sacamos la cámara y pasamos al siguiente, pero no nos paramos a observar ni a mirar desde el punto adecuado para poder darnos cuenta todo lo que ese cuadro representa y significa.
    Por otro lado también creo que hay personas que si disfrutan de estas obras de arte, aquellas que si que saben mirar, aquellas que valoran lo que tienen delante y tienen la capacidad de dejar a un lado su alrededor (ruido, turistas, etc) y meterse en en cuadro.
    Todo esto nos lleva a la conclusión de que cualquiera puede ir a un museo pero solo unos pocos saben verdaderamente lo que están viendo, solo unos pocos saben ver, mirar y apreciar.

    ResponderEliminar
  35. La descripción que hace Rafael Argullol sobre la manera de hacer turismo de la mayoría de las personas me ha recordado a mí mismo hace unos años. Desde entonces, he ido comprendiendo poco a poco en qué consiste el arte, y eso ha cambiado la forma en que la percibo y la forma en que hago turismo. Dicho en otras palabras: antes VEÍA, ahora intento MIRAR.

    Son muy interesantes las observaciones que hace el autor con respecto a algo que estamos acostumbrados a ver cuando viajamos, y de lo que no siempre somos conscientes, ni siquiera cuando es uno mismo el que ha dedicado unos pocos segundos a contemplar La escuela de Atenas o a hacerse un selfie delante del Coliseo. Probablemente, esto se deba a que resulta mucho más fácil VER la obra (que solamente implica echarlo un vistazo) a MIRARLA (que implica pararse detenidamente, analizarla profundamente, entenderla, conocer su historia, poseer ciertos conocimientos histórico-artísticos, etc.). Evidentemente, MIRAR una obra de arte supone un tiempo y un esfuerzo mayores que tan solo VERLA. Y todos sabemos cómo de escaso es el tiempo cuando se viaja hoy en día.

    En ocasiones me percato de cómo los turistas se dedican a VER obras artísticas y siento lástima por ellos. Simplemente se dedican a llevar a cabo ese acto inconsciente, automatizado y consumista. No han experimentado ese cambio que hace que dejen de VER las cosas y pasen a MIRARLAS. Pienso que esto puede deberse a que no poseen los suficientes conocimientos como para admirar la grandeza que tienen delante. Todos pasamos alguna vez en nuestra vida por esa etapa. Por ejemplo, a mí, el viaje a Italia me ayudó muchísimo a aprender a MIRAR las cosas.

    Estoy muy de acuerdo con Rafael Argullol, cuyo texto me ha gustado porque diferencia entre los dos tipos de turismo usando los verbos VER y MIRAR, ya que, aunque en significado denotativo se parecen bastante, su significado connotativo difiere mucho, en especial en este contexto.

    Rubén Vicente López 1ºA Bachillerato.

    ResponderEliminar
  36. Mi opinión acerca de lo que este filósofo ha escrito tiene dos posturas: a favor y en contra.
    Como la mayoría de las personas que han comentado en este blog sobre este artículo, coincido en que los visitantes de los museos (aunque no todos), y cada vez con más frecuencia, van a ese espacio cultural por el mero hecho de compartir o de alardear sobre el lugar en sí y del monumento, cuadro, escultura o, generalizando, obra de arte con interés cultural mundial y no de disfrutar de ella y, como dice Rafael Argullol, de ver lo que tienen delante. A estas personas les preocupa más que sus followers puedan efectivamente comprobar dónde y qué están haciendo en ese momento. Es aquí cuando la persona saca su móvil, si es que no lo tiene ya en la mano, y se hace un “selfie” con La Pietà, La Gioconda o con Venus. A este tipo de persona está claro no le interesa el lugar en donde está ni lo que tenga delante y por ello la oportunidad de ver en vez de solamente mirar.
    Afortunadamente no todo el mundo hace igual que este tipo de gente de la que he hablado, y al tener la ocasión de ver una obra la aprovecha. Es por esto que no estoy totalmente de acuerdo con lo que se plantea en el artículo. Pienso que el punto de vista que adopta Argullol es un poco pesimista y que generaliza demasiado.
    No obstante estoy totalmente de acuerdo con la idea que Argullol propone acerca del acto de mirar “un acto masivo, permanente, que atraviesa fronteras e intimidades, pero, simultáneamente, un acto superficial, amnésico, que apenas proporciona significado al que mira”; y es que muchas veces miramos algo pero no lo entendemos porque la manera en la que miramos no es observadora ni es con conciencia.
    Para terminar diría que a los museos, calles, ciudades o montañas se va a ver y no a mirar, porque además de esta manera se consigue una experiencia más sensible del momento, la que hace que te acuerdes de ello de la misma forma que si la estuvieras viendo en una foto.
    Ana Calvo 1ºB

    ResponderEliminar
  37. Yo estoy totalmente de acuerdo con las ideas planteadas de Rafael Agulloll.
    En mi opinion, la mayoria de las personas que visitaban a los museos solo tenian la intencion de de mirar y fijarse sobre los cuadros, y una vez cuando ya han visto el cuadro, ellos tenian como un hábito en comun que se trataba de sacar una foto del cuadro como para tener un simplemente recuerdo sobre lo visitado.
    En dia de hoy, la mayoria de los visitantes del museo se lo pasan del todo sobre los cuadros, es decir, ellos no tienen la intencion de apreciar a los cuadros( su origen, el lenguaje que intenta transmitir el autor meidante el cuadro, algo emocionante, el pensamiento del autor en la que se reflexiona,etc).
    El museo es un lugar de la adquisición, conservación, estudio y exposición de objetos de valor relacionados con la ciencia y el arte o de objetos culturalmente importantes para el desarrollo de los conocimientos humanos. Esto quiere decir que es un lugar muy importante tanto para nosotros como para el estado nacional, y por alli es donde podemos encontrar todas las culturas del desarrollo(museo en general) que tiene el Pais.
    Por lo tanto, es verdad que lo miramos pero no lo vemos las cosas internas del cuadro, por eso se dicen que los visitantes del museo tienen una mirada de baja calidad (vemos lo que vemos, pero no apreciamos de lo que estamos viendo), no disfrutamos de las obras de arte, ni somos capaces como para entender un cuadro.
    Y como consecuencia, en dia de hoy ,la visita del museo se esta convirtiendo ya en un acto consumida para los visitantes. Y para cambiarlo tenemos que darnos otro punto de vista para el cuadro, y sobretodo tenemos que tener una intencion de querer saber las cosas internas del cuadro, y a eso nos permitirá tener una apreciacion mejor.

    Sheng Zhu 1°A Bach

    ResponderEliminar
  38. En mi opinión, Rafael Argullol tiene toda la razón. Pienso que la mirada del visitante sí ha perdido la calidad que tenía antes y ha pasado a convertirse en un acto puramente consumista.

    Actualmente, la sociedad en la que vivimos está inmensa en una cantidad de redes sociales que nos hacen ser de algún modo más egocentristas. Tenemos que enseñar a todo el mundo donde hemos estado, lo que hemos visto y que hemos hecho.
    Todo el mundo conoce el David de Miguel Ángel, por ejemplo, y aunque no tengas ni idea de arte ni te importe, subirás una foto con él para que todo el mundo vea que has estado delante de esta obra tan famosa.

    Por desgracia esto pasa cada vez más y con más cosas. Los museos se llenan de gente haciéndose fotos con las obras de arte en vez de verdaderamente apreciarlas y disfrutar de ellas.

    A mí personalmente me encanta la fotografía, siempre me ha gustado, y tengo que admitir que me he perdido muchos momentos por estar detrás del objetivo. ¿Por qué lo hacía? Para tener el recuerdo de que había vivido ese momento, pero verdaderamente no era así, yo estaba con mi cámara fotografiándolo. Ahora cada vez intento más vivir el momento y recordarlo en mi cabeza en vez de “vivirlo” y verlo más tarde en una pantalla.

    Marta Aldehuela Tamayo 1ºA Bachillerato

    ResponderEliminar
  39. También estoy de acuerdo con la idea que se presenta en el artículo de Rafael Argullol. Creo que en los últimos años, con los avances tecnológicos que hemos vivido, hemos transformado nuestra forma de ver cosas como el arte.
    Hoy en día estamos acostumbrados a "registrar" todo lo que vemos: hacemos fotos y vídeos de todos los sitios a los que vamos, de lo que comemos, de lo que hemos comprado... Hemos pasado en un par de generaciones de tener un número reducido de fotos de nuestra vida a tener congelado casi cada día de nuestra existencia. Mis padres, por ejemplo, tienen fotos de distintas etapas de su infancia, más o menos el mismo número de fotos que tendré yo para mis dos primeros años de vida. Eso sin contar todas las horas de vídeos...
    Yo creo que el problema es que estamos saturados con tanta información, y a veces no valoramos lo que tenemos delante de nosotros. ¿Cuántas veces habremos visto "El nacimiento de Venus" o cualquier otra obra conocida mundialmente? Una vez que la tienes delante no te causa tanta impresión porque ya la has visto muchas veces.
    Otro de los problemas a los que nos enfrentamos hoy en día es el tiempo: todo el mundo va siempre con prisas a todas partes. Lo mismo pasa cuando uno viaja, puede que pretenda ver en un fin de semana Roma, París... algo verdaderamente imposible. Y si a esas prisas le sumamos la cantidad tan enorme de turistas que visitan los distintos museos, monumentos... Sencillamente hay que limitar el tiempo de visita si se quiere que puedan pasar todos. Esto nos pasó en la Capilla Sixtina; hacían salir a la gente al poco rato y no se podían apreciar bien los detalles.
    Creo que la solución está en volver a educar el ojo humano para que no solo mire, sino que vea. Si la gente tuviese más conocimientos sobre el arte probablemente se interesaría más y no solo se precuparía por hacer una buena foto.

    Katerina Kozitski García 1ºB Bach

    ResponderEliminar
  40. Siempre que voy a museos me gusta detenerme a observar el cuadro, a pensar que esas trazadas las hizo una persona, un genio, un artista del cual todavía se conservan obras. Me gusta pensar por qué ha sido así, cómo aún se conservan pinturas tan antiguas, la razón por la que se hicieron famosas. Me gusta leer la historia del cuadro, la explicación y los símbolos que aparecen en la pintura.
    Sin embargo, desgraciadamente, muchas personas no son así. He de decir que me doy por incluida en caso de que haya prisas o se esté cansado.
    Ahora, nuestra sociedad, como bien dice Rafael Argullol, es una sociedad consumista. No valoramos realmente el arte como se merece. En cambio, nos limitamos a mirar (que no es "ver") y apenas apreciamos la belleza, las formas, la delicadeza, la precisión con la que se pintó la obra que vemos de reojo.
    Esto yo creo que es en parte porque ahora en vez del arte, se valora el tiempo. No hay tiempo. La gente no se toma el tiempo necesario que requiere ver un museo. Yo creo que si todos pudiéramos acceder todos los díasal Louvre , por ejemplo, no iríamos con tanta prisa y al llegar a la sala en donde se expone la Gioconda esperaríamos pacientemente hasta que se despejara o no hubiese tanta gente para poder apreciar realmente la pintura (de hecho, cuando fui al Louvre, la sala estaba abarrotada hasta tal extremo que tuve que salir).
    Como ya he dicho, es una sociedad con prisas. Para este problema ha surgido una muy buena solución, como apunta Argullol: la fotografía.
    Yo sí opino que la fotografía está haciendo mucho daño a la pintura en el sentido de que la gente ya casi no presta la debida atención a los cuadros con la excusa de que ya ha hecho una foto. No es lo mismo. No. Es algo inexplicable, intangible, pero el hecho de estar frente a la pintura y no frente a la foto de la pintura hace la diferencia.
    Se ven más detalles, las pinceladas, el brillo ...
    A veces pienso que, a pesar de los avances tecnológicos y científicos y las facilidades que ahora tenemos, la sociedad está retrocediendo culturalmente.
    Aunque todos somos alfabetos y podemos leer, a muy pocas personas les gusta. A pesar de tener medios para ir a museos, nos parece cansado y aburrido.
    Es un pensamiento que me entristece, pero es un problema demasiado amplio para discutirlo aquí.
    Concluiré diciendo que Rafael Argullol tiene toda la razón en el tema expuesto en este artículo y que personalmente intento esforzarme por entender y comprender las obras de los museos a los que voy.

    ResponderEliminar
  41. Estoy de acuerdo con Rafael Argullol. Hoy en día, cuando visitas algun museo, te encuentras a mucha gente haciendose selfies con los cuadros y las esculturas... como bien pude comprobar en todos los lugares que visitamos y todos los museos que estuvimos de Italia. Especialmente cuando vimos el David de Miguel Angel, que habia tres parejas y dos personas solas haciendose selfies, y aunque ya eran adultos, algunos salian poniendo caras.
    Desde mi punto de vista, los selfies son una moda y una actitud social, porque todo el mundo lo hace, con el paisaje, el arte, la arquitectura... Se que en parte estan bien, porque es una forma de que recuerdes que tu estuvistes viendo eso, pero tambien degradan el arte, porque la gente no se para a pensar en que nos quiere transmitir la obra, ni como esta hecha...solo llegan, se hacen la foto y ya. Es como querer demostrar que tu has estado viendo todo eso, pero realmente no lo has observado.
    Luego esta la gente que llega a la obra, hace una foto, se va a otra, otra foto.... Y, aunque esos no se ponen a posar ni nada, tampoco se paran a observarla.

    Todo esto favorece al consumismo, y si nos fijamos bien, cuando vas a salir del museo, siempre te hacen pasar por la tienda, que esta llena de articulos de las obras mas famosas.
    Yo pienso que todas estas cosas degradan el arte socialmente.

    ResponderEliminar